Una ficha clínica genérica rara vez sirve igual de bien para todas las especialidades: un odontólogo necesita un odontograma, un pediatra necesita curvas de crecimiento, un kinesiólogo necesita registrar rangos de movimiento.
Tener fichas clínicas adaptadas por especialidad permite que cada profesional registre exactamente la información relevante para su práctica, sin forzar campos genéricos que no capturan lo importante.
Al mismo tiempo, toda esa información sigue formando parte de la historia clínica única del paciente, visible para el resto del equipo cuando sea necesario.