Los datos de salud son considerados datos sensibles bajo la Ley 19.628 de Protección de la Vida Privada, lo que impone exigencias adicionales a cualquier clínica que los recopile, almacene o procese.
Entre las obligaciones principales están contar con el consentimiento informado del paciente para el tratamiento de sus datos, mantener medidas de seguridad adecuadas para evitar accesos no autorizados, y garantizar la confidencialidad de la información en todo momento.
Contar con un sistema que registre el consentimiento, controle los accesos a la ficha clínica y mantenga trazabilidad de quién consulta cada registro es, hoy, una parte esencial de cumplir con la normativa vigente.